miércoles, 16 de noviembre de 2011

UPyD la opción socialdemócrata responsable

Las encuestas lo anticipan, el PP parece que tendrá la mayoría absoluta. Es muy posible que en parte sea porque un importante volumen de voto socialdemócrata ha manifestado esa tendencia. En estos últimos días de campaña parece, también, que el PSOE puede estar recuperando parte de ese voto. Hay además un importante porcentaje que están en dudas. La opinión ciudadana estará fluctuando hasta el día 20.

La crisis financiera de caracter sistémico nos ha sorprendido a casi todos. La generación que hemos construido el actual estado de bienestar estamos en las puertas de la jubilación y tenemos, muchos, intereses contradictorios. Tenemos nuestros ahorros en unos planes de pensiones que deberán complementar nuestras pensiones públicas. Tenemos que decidir cómo los vamos a gestionar. Tendremos también nuestra pensión pública. Nuestro nivel de vida dependerá a partes iguales de la forma como se gestionen las dos.

Para defender el poder adquisitivo de la pensión pública necesitamos un gobierno que crea en el estado de bienestar. Para obtener una adecuada rentabilidad a nuestros ahorros, sin que a la vez se descapitalicen, necesitamos que el gobierno garanticen que las deudas del país se pagarán. No en vano un importante porcentaje de nuestros ahorros están en títulos del Estado.

El PP no dudará en llevar a mínimos posibles el estado de bienestar. El PSOE y el PSC no tienen credibilidad en este momento y el país necesita que los dos acusen una crisis profunda para que regeneren sus estructuras y proyectos. Los socialdemócratas responsables tienen en UPyD la fórmula que da la respuesta adecuada a esta situación.

Yo votaré UPyD, por interés y por responsabilidad.

viernes, 28 de octubre de 2011

A propósito de Peces-Barba



¿Puede un Padre de la Constitución expresarse en los términos en los que lo ha hecho el señor Peces-Barba?. Puede, pero no debería haberlo hecho. Ni en broma ni en serio. El sentido del humor hay que aplicarlo con inteligencia, midiendo las palabras y—sobretodo—considerando el auditorio al que se dirige. Si uno no lo hace así lo paga. El señor Peces-Barba, que seguro que se arrepiente de su frivolidad, lo va a pagar; pero lo peor de todo es que con él lo vamos a pagar todos los que vemos en nuestra Constitución un logro histórico que ha sido útil, y creemos y deseamos que lo siga siendo—incluso, y sobretodo—con la aplicación de los mecanismos de cambio que ella misma contiene para autorreformarse.

En Europa todavía pesa mucho la Edad Media. Pesa, también, la concepción patrimonial monárquica del Estado y hay una cierta complacencia para que los ciudadanos se sientan herederos de ese patrimonio. En ese error cae el señor Peces-Barba, como cae igualmente aquel catalanismo que proclama su relato histórico, como historia compartida y como valor propio y diferencial de Cataluña, para configurar su proyecto nacional. Son esos valores superestructurales que a las clases dominantes les gusta tanto perpetuar.

Si a esta lamentable realidad de fondo, le sumamos una relectura histórica que analiza y valora los hechos pasados fuera de su contexto histórico, con los valores y parámetros políticos del presente, sin tener en cuenta la evolución de esos mismos valores, lo que resulta cuanto menos es una caricatura, cuando no una flagrante y maliciosa falsificación.

jueves, 19 de mayo de 2011

Democracia real: compromiso y esfuerzo real


Ayer estuve en la Plaza de Cataluña en Barcelona yo también. Yo también pido democracia real. Hace muchos años que trabajo por ella. Mi compromiso político dentro del socialismo democrático se basaba en eso. Concebía y concibo el socialismo como un proceso permanente de profundización de la democracia.

Me singularicé dentro del PSC por decir lo que pensaba en cada momento aunque me quedara sólo. Para mí un partido político es no solo un instrumento de encuadramiento político-organizativo, sino también un instrumento de participación política que te permite incidir en la orientación de las decisiones políticas con mucha más frecuencia que con un voto cada cuatro años.

Un ciudadano responsable y comprometido políticamente, cuando encuentra que la fórmula político-organizativa en la que está participando ha traspasado los límites de lo que uno considera asumible políticamente en aras de una eficacia colectiva, deja esa fórmula e impulsa una nueva que se ajuste más a los valores que considera importantes.

Si esta situación responde además a la percepción de más ciudadanos, después de algunos intentos la nueva fórmula política sale y se articula jurídicamente como un nuevo partido. Esa es la grandeza de la democracia.

Porque creía que la alternancia política que se ha instalado en el país quedaba viciada de origen por el juego asimétrico y sesgado al que le obligaban los partidos nacionalistas excluyentes. Porque creía que el sistema electoral era el instrumento que facilitaba esta situación. Porque creía que era necesario introducir elementos de democratización interna de las maquinarias políticas con el sistema de primarias. Porque creo que es necesario un sistema educativo que cohesione a la sociedad española en unos valores básicos compartidos. Porque creo que es necesaria una regeneración de la clase política. Por todo ello me incorporé a UPyD.

La democracia real está al alcance de todos los ciudadanos permanentemente; se trata simplemente de ejercerla. Sólo requiere compromiso y esfuerzo continuado. Como todo en la vida.

domingo, 8 de mayo de 2011

Barcelona: Ciudad abierta o capital nacional

Es el momento oportuno de replantearse a fondo el modelo de futuro de Barcelona. La crisis amenaza pero también da oportunidades para acometer nuevas experiencias.

Un largo ciclo se ha cerrado. Todo parece que políticamente también. Barcelona ha cambiado mucho, es una ciudad moderna con una situación privilegiada que la hace muy atractiva para que la gente viva en ella.

Un dilema se le presenta ahora cuya resolución condicionará fuertemente su futuro. ¿Desea Barcelona ser una capital nacional o, por el contrario, prefiere las oportunidades que ofrece ser una ciudad nacionalmente abierta?

Como capital nacional, dado los límites demográficos y naturales que tiene (mar, montaña, municipio pequeño) se transformará en una ciudad burocrática de funcionarios. Probablemente con una identidad muy marcada pero que, en el mejor de los casos, derivará seguramente sólo en un intenso tipismo de, lógicamente, rentabilidad turística pero, sin duda, limitada.

Como capital abierta, atractiva a cualquier iniciativa que implique un desarrollo estratégico bien encajado en las aspiraciones de sus ciudadanos, sus posibilidades serán mucho más amplias. Esta alternativa requiere externalizar aquellas funciones de administración nacional que, por sus características, puedan resultar más eficientes concentradas en instituciones y ámbitos especializados. Se trataría de subcontratarlo bien.

Esta decisión estratégica es importante, quizás la más importante que tenemos que tomar los ciudadanos de Barcelona. UPyD está a favor de una ciudad abierta para poder recuperar la capacidad emprendedora y creadora de riqueza que nunca debimos de perder y, por ello, preferimos que algunas competencias vuelvan a ser de responsabilidad del Estado. Por interés.

viernes, 6 de mayo de 2011

Barcelona: ¡abajo las murallas!

Casi todas las ciudades europeas importantes con largo pasado como Barcelona han tenido murallas. Otras ciudades se formaban alrededor de un castillo o fortaleza en el que los pobladores se refugiaban en caso de ataque. Era la lógica de los tiempos.

Las murallas eran necesarias para defender la ciudad de posibles enemigos, pero servían también para que el señor o soberano de turno ejerciera un control sobre todo lo que acontecía en su interior.

Como dispositivo defensivo dejó de funcionar cuando la tecnología militar desarrolló la artillería. Como instrumento de control duró hasta que fue más interesante para el poder de turno promover su desarrollo urbanístico.

Con el tiempo las murallas cambian y hoy desde el poder se han levantado otras murallas que con el pretexto de defenderla la controlan y la limitan. El proyecto del catalanismo para Barcelona es la nueva muralla de la ciudad. Curiosamente de nuevo desde la ciudadela, donde se sitúa el actual parlamento catalán, se han habilitado leyes que, so pretexto de hacerla capital de Cataluña, van a limitar su crecimiento como capital española y urbe global.

Con el proceso reduccionista del catalanismo Barcelona pagará—lo está pagando ya—un precio elevado. Aún se está a tiempo de evitarlo. Barcelona necesita integrar política, económica, social y urbanísticamente toda el área metropolitana: la ciudad real. 

Unificación municipal, elecciones de primer grado y una organización adecuada de todos los servicios son objetivos inaplazables para el futuro que necesita nuestra sociedad. Cuanto más se tarde en acometer este desafío, peor será. UPyD está por la labor.

¡Abajo las murallas!

jueves, 21 de abril de 2011

En castellano, también, porque es de ley


Hace ya algunos años la Asociación por la Tolerancia inició la campaña denominada “En castellano, también, por favor”. El título de esa campaña y el nombre de la asociación invitaba a que la sociedad catalana percibiera esa campaña desde su cara más amable. No se pretendía crispar la situación. Se pretendía llamar la atención sobre la marginación a la que se iba relegando la lengua castellana en Cataluña.

Mucho ha llovido desde aquellos años y no sólo no se ha rectificado sino que la ofensiva del catalanismo político se ha recrudecido. Hoy hemos de contemplar cómo Jordi Hereu, alcalde de Barcelona, ha decidido recurrir la suspensión cautelar que ha dictado el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de algunos artículos del Reglamento de Uso de la Lengua Catalana del Ayuntamiento de Barcelona. Es decir mantiene la actitud de “sostenella y no enmendalla”.

Por si no sobraran ejemplos, el catalanismo político, doctrina en la que se sitúa el alcalde Hereu y la totalidad de su partido, nos ofrece una demostración más de que no van a dar su brazo a torcer en el empeño de eliminar la lengua castellana--común española--del espacio público en Cataluña.

El catalanismo político ha iniciado una estrategia claramente insurreccional. Ni ha aceptado la sentencia del Tribunal Constitucional, ni acepta la decisión del Tribunal catalán. En Cataluña el estado de derecho se viene abajo.

Abandonados también por los distintos Gobiernos de la Nación, que a lo largo de estos años han doblado su rodilla ante las exigencias de los nacionalismos excluyentes; a los ciudadanos de Cataluña--y en concreto en este caso a los de Barcelona--sólo nos queda la posibilidad de la defensa individual, mientras no consigamos introducir en las instituciones democráticas de representación política aquellas fuerzas políticas que, como UPyD, reflejen y representen nuestros intereses.

Mientras la fuerza de los votos no lo hagan posible, la única alternativa será elevar una instancia a los distintos defensores del  pueblo: el municipal, el autonómico y el nacional, en solicitud de defensa de nuestros derechos. Es más sencillo y más eficaz votar.

lunes, 11 de abril de 2011

La Cataluña arrebatada


La escena final de la mascarda de referéndum ha culminado en Barcelona. Las expectativas de los promotores, al parecer, han sido ampliamente superadas. Sin duda la participación en pleno del Gobierno de la Generalidad, la del expresidente Jordi Pujol y la de significados miembros del anterior gobierno del tripartito han influido en este resultado.

Imagínense Vds. un referéndum organizado por una serie de entidades de ámbito nacional español—todas ellas subvencionadas indirectamente por el Gobierno—que propongan la pregunta de si se está de acuerdo en disolver el régimen autonómico español. Obviamente el referéndum o consulta no es vinculante; pero en el mismo participan todos los miembros del Gobierno español haciendo ostentación del sí.

Imagínense, entre mucho ja ja ja, ji ji ji, que estos miembros del Gobierno dicen que esto no lo van a proponer formalmente en el Congreso de los Diputados pero que “comprenden” a los que lo plantean. Y no sólo eso sino que, según vayan las cosas, puede que algún día lo planteen.

Imagínense que a su lado el principal partido de la oposición, en un acto de “responsabilidad y coherencia” afee esa postura porque al día siguiente el Gobierno se niega a aprobar una iniciativa parlamentaria que da cumplimiento a lo votado en ese referéndum por el Gobierno.

¿Se lo imaginan por un momento? Sólo de pensarlo se me ponen los pelos de punta. Pues bueno, en Cataluña esto pasa y no pasa nada. ¡Qué ridículo de país! ¡Si Tarradellas levantara la cabeza!.

Ridiculizar la democracia, devaluarla, hacer mofa de ella, caricaturizarla. La política-basura ha empezado, aquí hay tomate; esa boda se veía venir. Lo importante es distraer la atención. Nada bueno saldrá de esto. ¿Sabrá reaccionar la sociedad?